jueves, 13 de febrero de 2014

Life needs frosting

Según la pagina de Cinnabon, éste local:


Representan un refugio, unas mini vacaciones, en resumen: ¡El glaseado de la vida!
Me encanta ésa frase. La uso mucho porque encuentro que es inspiradora. El buen ambiente laboral-amistoso sumado a mi actual momento personal, me hace sentir que entrar a trabajar ahí fue lo que necesitaba. El glaseado en mi vida.
Mi vida necesitaba frosting. No literalmente. Sólo necesitaba saber que había dejado todo atrás, y así fue. Siento que la persona que soy ahora mismo, no es para nada la que fue hace unos meses, hace un año. 
Sé que naturalmente vamos cambiando nuestras células cada día, pero de eso no nos damos cuenta. Estamos demasiado ocupados viviendo la vida. Pero de vez en cuando hace bien pararse un segundo, mirar a tu al rededor, apreciar donde estás, con quiénes estás y simplemente disfrutar y darte cuenta de lo que has echo con tu vida. De las personas con las cuales te rodeas. Lo que has logrado conseguir en tu vida y todo lo que aún te falta.
Puede que sea porque la veo día a día en el trabajo (Yep, trabajo en el Cinnabon del aeropuerto de Santiago de Chile). Llevo poco más de 2 meses trabajando ahí y me gusta. Me han felicitado por mi buen trabajo, mi compañerismo y realmente voy con ganas de trabajar. Puede que sea por los compañeros, o por ganar dinero o puede que sea por todas las personas que veo día a día; algunas simpáticas, otras con las que me pongo a conversar, esos extranjeros con los que de algún modo logro comunicarme (el otro día fue una mujer y tenía acento extraño así que hice uso de mis frases-echas para clientes de habla inglesa y no me entendió ni pío... luego me dí cuenta que era europea. Puede que de Holanda o Alemania. La pobre mujer no hablaba ni inglés ni español. Suerte que nos pudimos entender entre nosotras chapurreando idiomas y mezclando palabras), por los clientes geniales que me han dejado propina, por los acentos raros, por todos los españoles que he visto y por los famosos que no sabía que lo eran hasta después, cuando mis compañeros me lo dicen. Por los momentos de ocio en que no llega ningún vuelo y no hay clientes y me dedico a crear refrescos. Uno de ellos fue el que hice el otro día: café, chocolate, sirope de frambuesa y hielo. Otras veces hacemos pizzas en el horno (una de las cosas buenas es que amasamos ahí mismo así que tenemos ingredientes y un horno enorme). 
También está el echo de que somos amigos de Starbucks e intercambiamos cosas. A veces siento que en vez de ir a trabajar voy a comer, reír, escuchar música y conversar. Básicamente es lo que hago cada día.
He disfrutado enormemente mis casi 3 meses en el aeropuerto. Y ahora en marzo empezará un nuevo ciclo. Me cambio de local a uno que está más cerca de casa y estoy muy motivada.
Aparte de eso, en Enero me dieron el premio a la Crew del mes. Que consiste en el trolleo gratuito a todos mis compañeros por el tiempo que yo estime conveniente, un pin de un rollito para llevar orgullosamente en tu collar de ID. Y una UF (algo así como 23.000 pesos).